Estimada Comunidad Universitaria:
Me dirijo a ustedes, en mi calidad de Vicerrector de Administración y Finanzas, para expresar mi más enérgico rechazo a las afirmaciones difundidas recientemente en un portal digital de noticias. A través de redes sociales, se ha compartido una denuncia atribuida al “Sindicato de Trabajadores Alberto Hurtado Cruchaga”, titulada “Traición a los trabajadores”, en la que se declara un supuesto “estado de alerta” ante presuntos despidos masivos y prácticas antisindicales por parte de nuestra Universidad. En comunicado público, este Sindicato ha desmentido que haya enviado información a las redes sociales.
Frente a esta situación, la Rectoría considera necesario precisar lo siguiente:
En primer lugar, rechazamos categóricamente que se utilicen denuncias falsas e infundadas para dañar el trabajo que hemos desarrollado durante los últimos años en pos del fortalecimiento institucional, así como para menoscabar los esfuerzos permanentes por mantener relaciones laborales basadas en el respeto, la dignidad y la protección de todos los integrantes de nuestra Comunidad. Estas relaciones se han inspirado en el Magisterio Social de la Iglesia, promoviendo el diálogo y la discusión legítima en torno a los temas que atañen al quehacer de nuestros trabajadores.
En segundo lugar, reiteramos —tal como ha sido informado oportunamente a la representación sindical— que los siete trabajadores a quienes se les puso término a sus contratos en el mes de enero lo fueron única y exclusivamente por razones objetivas, asociadas a una reorganización interna y la optimización de funciones. Estas decisiones estuvieron debidamente fundamentadas, se respetó el procedimiento legal y no respondieron a otro tipo de consideraciones ni circunstancias particulares. ¿Cómo la Rectoría podría estar en conocimiento de los futuros dirigentes sindicales elegidos democráticamente por más de 400 socios? En consecuencia, rechazamos de manera tajante que dichas decisiones tengan carácter antisindical. Por el contrario, fueron adoptadas con pleno respeto a la libertad sindical y a las garantías que resguardan su ejercicio.
En tercer lugar, reafirmamos nuestro compromiso irrestricto con el cuidado de las personas y sus familias, lo que se ha traducido en el fortalecimiento de diversos programas de apoyo y bienestar. Ejemplo de ellos son: el cumplimiento íntegro de los contratos colectivos con ambos sindicatos, el reajuste de remuneraciones conforme al IPC, el sistema de formación y capacitación con más de 100 cursos gratuitos, las becas completas de arancel a hijos de funcionarios en la Universidad y en el CFT PUCV, la implementación de un sueldo mínimo superior al establecido por el Estado, la permanencia del sistema de “Bienestar PUCV”, la contratación de un seguro oncológico, la reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales, la semana de descanso entre Navidad y Año Nuevo, el programa de actividades artístico-culturales, la recuperación de la Quinta Compton para el esparcimiento familiar y, recientemente, la segunda etapa de la remodelación del casino en Casa Central, entre otros. Todas estas acciones reflejan nuestro compromiso con el bienestar de nuestra Comunidad Universitaria.
Finalmente, como nos ha caracterizado siempre, seguiremos actuando con estricto apego a la normativa legal vigente y con pleno respeto a los acuerdos establecidos en los instrumentos colectivos suscritos con las organizaciones sindicales. Valoramos, profundamente, la existencia de una Comunidad Universitaria fraterna. Más allá de este lamentable episodio, continuaremos con la promoción de programas y acciones que impacten positivamente en las personas. Esta ha sido la historia que hemos recibido de las generaciones pasadas y es la que dejaremos en manos de los que asuman el destino institucional en el futuro. En un mundo cambiante, dinámico y de gran incertidumbre, la PUCV ha sido y seguirá siendo un espacio de seguridad para todos los que tienen por norte la excelencia.
Hacemos un llamado a evitar la difusión de cartas cuyas afirmaciones —muchas veces imprecisas o inexactas— pueden ser sacadas de contexto y utilizadas, posteriormente, para dañar injustamente a la Universidad. Cuando se afecta el prestigio del lugar en el que trabajamos, también se erosiona la confianza y se pone en riesgo el empleo de todas y todos. Nuestra Institución se reserva el derecho de entablar acciones legales ante los medios que difundan noticias de este tipo. Lo mínimo que podemos exigir de un medio de comunicación serio es no hacerse cargo de anónimos y solicitar información de las partes involucradas antes de publicar noticias, es decir, ética periodística.
Cordialmente,
ALEX PAZ BECERRA
Vicerrector de Administración y Finanzas
Pontificia Universidad Católica de Valparaíso



































