Viña del Mar, 11 de mayo de 2026 – Marcando un importante avance en las acciones de preparación y respuesta ante eventuales crisis, la comunidad universitaria participó activamente en el primer simulacro de emergencia del año, ejercicio preventivo que se llevó a cabo el pasado 30 de abril en las dependencias de la Escuela de Diseño y Arquitectura y en la Casa de la Cultura, ubicadas en el Campus Recreo de Viña del Mar.
La actividad se realizó de manera sorpresiva, iniciándose con la activación de la sirena a través de los megáfonos de emergencia. A pesar de tomar desprevenidos a estudiantes, personal académico y personal de apoyo a la academia, la comunidad reaccionó de forma ordenada y responsable, evacuando rápidamente hacia las zonas de seguridad establecidas conforme a los protocolos institucionales. En total, el ejercicio movilizó a aproximadamente 200 personas.
Esta alta participación evidenció el fuerte compromiso de los distintos estamentos con la prevención de riesgos y la consolidación de una cultura preventiva dentro de la Institución. Asimismo, destacó la vital colaboración del equipo de líderes de evacuación. Estas personas cumplieron un rol clave en la coordinación de la respuesta, reforzando el mensaje de que, en una emergencia real, toda la comunidad puede asumir un papel activo para resguardar la seguridad colectiva.
Tomás Ortiz, estudiante de Arquitectura que participó en el ejercicio, valoró positivamente la experiencia y la capacidad de respuesta de la comunidad académica: “fue algo repentino, pero es bastante bueno tener este tipo de ejercicios para saber cómo reaccionar en caso de una emergencia. Destaco que la reacción de los docentes fue la más idónea para guiarnos”, señaló el estudiante.
El simulacro permitió poner a prueba en tiempo real los protocolos de evacuación. En este contexto, la gestión del riesgo de desastres adquiere un rol fundamental en el quehacer universitario, ya que promueve acciones orientadas a la preparación y respuesta oportuna frente a situaciones que puedan amenazar la integridad física de las personas.
La realización periódica de estos ejercicios no sólo fortalece las capacidades institucionales, sino que fomenta una mayor conciencia sobre la importancia de actuar de manera coordinada, informada y segura. Con este tipo de iniciativas, la Universidad reafirma su compromiso inquebrantable con el bienestar de su comunidad, contribuyendo al desarrollo de espacios de estudio y trabajo cada vez más preparados y resilientes.



































