“Él es una persona que merece ser destacada”, fueron las palabras de Christian González Berríos, supervisor de Casa Central, al referirse a Mykenley Cherefant, estudiante de Ingeniería Civil Eléctrica de nuestra Universidad y, además, funcionario del personal de servicios de la Institución.
Actualmente, cursando el primer semestre de su tercer año de carrera, Mykenley vive a diario el complejo desafío de compatibilizar las exigencias académicas con sus responsabilidades laborales. “Al principio fue un poquito [sic.] difícil, pero uno se va acostumbrando a combinar el trabajo y el estudio”, confiesa. Sin embargo, su caso sobresale por su proactividad: contando con el permiso correspondiente para asistir a sus asignaturas, cada vez que se suspende una clase o durante los periodos de receso académico, Mykenley se pone de inmediato a disposición del servicio.
Esta proactividad no ha pasado inadvertida. Manuel Contreras Tejada, jefe de la Unidad de Servicios de Aseo, Logística y Vigilancia, fue uno de los primeros en felicitarlo y reconoce que esta actitud es digna de imitar. “Se viene a trabajar cuando no debiese. Él tiene un permiso y lo podría dedicar a los estudios, sin embargo, se viene al tiro a trabajar”, señala. Para Contreras, este nivel de responsabilidad demuestra claramente sus ganas de surgir y de valorar el beneficio que le otorga la Universidad.
Más allá del estricto cumplimiento, Contreras resalta su disposición diaria para las labores: “él es súper proactivo, siempre anda preguntando qué más hacer. Lo que se le pida lo hace sin rezongar”. Para él, Mykenley es una de las personas con las que “es grato trabajar”, destacando que su buen desempeño demuestra que fue “bien educado, porque hay cosas que son de casa, no de los colegios ni de las universidades”. Según sus propias palabras, esta actitud constante “incentiva al grupo” a que sigan ese mismo rol, valorando profundamente que “se adaptó 100% siempre a nosotros”.
Este nivel de compromiso es retribuido por su entorno, algo que el funcionario-estudiante valora profundamente. “Es algo increíble, no en cualquier lugar te dan esto. Los jefes que son bien comprensivos y me dan los permisos para hacer mis trámites con libertad. Mis compañeros también me han apoyado mucho, dándome ánimo todo el tiempo, diciéndome: ‘tú puedes, tienes que seguir, no debes flaquear’”, relata con gratitud.
Detrás de este doble esfuerzo hay un profundo sentido de propósito y resiliencia. Mykenley reconoce que estudiar en una universidad del prestigio de la PUCV y trabajar al mismo tiempo exige renuncias importantes. “Hay ciertos sacrificios que uno debe hacer para seguir su sueño. No tengo mucha vida social porque no me alcanza el tiempo, pero me siento súper feliz y orgulloso de lo que estoy haciendo. Mi prioridad ahorita [sic.] es el estudio, tratar de terminar y ser un profesional”, afirma con convicción.
Esta visión es compartida y celebrada desde la Dirección de Personas, donde valoran profundamente el espíritu de perfeccionamiento de los equipos de trabajo. Para su director, Ramón Páez Lamartine, el esfuerzo de Mykenley representa un hito muy significativo. “Ellos prestan una función, contribuyen con su labor, pero además nos escogen para ser su Universidad, para formarles profesionalmente. Por tanto, es para nosotros una doble connotación de orgullo”, destaca el directivo.
Páez profundiza en el valor de esta decisión: “primero, por este reconocimiento que nos hacen al escogernos sin conocernos desde dentro; y segundo, el que nuestros funcionarios estén siempre buscando perfeccionarse, estudiar, crecer. Y es por eso que se ha consagrado en ambos contratos colectivos la posibilidad de que ellos puedan tener facilidades, que podamos buscarles formas de que puedan estudiar”.
A nivel personal, el director reconoce el excepcional desempeño del estudiante, señalando que “estamos contentos por el rendimiento que Mykenley ha demostrado. Es una persona de muy buen trato, muy cortés, educado y muy trabajador”.
Finalmente, subraya que su caso es un ejemplo de adaptación y excelencia para toda la comunidad: “él se ha esforzado para ser un trabajador ejemplar, en hacer su trabajo con altos estándares de calidad, aprender el idioma, aprender una cultura e insertarse en una cultura distinta a la propia. Por tanto, es un ejemplo a destacar en términos de su compromiso y de su esfuerzo, que se están coronando en una formación profesional de gran nivel. Es un gran ejemplo que nos llena de orgullo”.
Historias como la de Mykenley Cherefant nos recuerdan que el motor de nuestra Institución son las personas. Desde la Vicerrectoría de Administración y Finanzas, seguiremos destacando a quienes, con su labor diaria, construyen una mejor Universidad.



































