PUCV certifica por quinto año consecutivo su huella de carbono institucional ante el Programa HuellaChile

Valparaíso, 23 de septiembre de 2026 – Ratificando su compromiso con la sostenibilidad y con su hoja de ruta hacia la Carbono Neutralidad en 2035, la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso certificó por quinto año consecutivo su huella de carbono institucional, luego de cumplir con los lineamientos del Programa HuellaChile del Ministerio del Medio Ambiente, que le otorgó nuevamente el Sello de Cuantificación.

El proceso fue liderado por el equipo de Gestión Ambiental, de la Dirección de Infraestructura y Gestión de Campus de la Vicerrectoría de Administración y Finanzas. El Sello de Cuantificación certifica que la Universidad cumplió con los lineamientos básicos del Ministerio del Medio Ambiente para calcular, bajo estándares internacionales, los gases de efecto invernadero (GEI) asociados a su operación, que durante el 2025 alcanzaron un total de 14.796,975 toneladas de CO₂ equivalente (tCO₂e).

Sobre esta nueva certificación, el vicerrector de Administración y Finanzas, Alex Paz Becerra, señaló que “obtener por quinto año consecutivo el Sello de Cuantificación de HuellaChile demuestra que la sostenibilidad es un compromiso permanente de nuestra Universidad, respaldado por mediciones verificables. Contar con una huella de carbono institucional auditada y validada nos permite tomar decisiones basadas en evidencia, identificar oportunidades de mejora y orientar nuestras acciones hacia la carbono neutralidad al 2035”.

Al respecto, Benjamín Ruiz-Tagle Schiattino, profesional de Gestión Ambiental, explicó en qué consiste el cálculo: “se hizo una recopilación sistemática de todas las actividades institucionales que generan emisiones de gases de efecto invernadero. Desde los computadores y el consumo energético de toda la Universidad, hasta el movimiento del Personal Académico desde sus casas hasta la PUCV. A cada una de estas actividades se le aplica su factor de emisión correspondiente para convertirla en CO₂ equivalente, y la suma de todas ellas nos entrega un valor total, que constituye nuestra línea base de trabajo”.

Se trata, además, de un nuevo equipo de trabajo dentro de Gestión Ambiental, que en este primer ciclo a su cargo ya detectó oportunidades concretas de mejora para los próximos años, especialmente en el alcance 3 de la medición, asociado a la movilidad de estudiantes y de Personal Académico entre sus hogares y la Universidad: “detectamos ciertas brechas que son muy mejorables, para el cálculo 2026 tenemos considerado ir mejorando este cálculo para que cada vez la huella sea más representativa”, señaló Ruiz-Tagle.

Esta certificación institucional es independiente de la medición puntual que el equipo de Gestión Ambiental realiza en actividades como el Claustro Pleno Ordinario y el Encuentro al Atardecer, que la Universidad compensa cada año para convertirlos en eventos carbono neutral.

Desde una mirada de la infraestructura universitaria, Guillermo Orellana Bórquez, jefe de la Unidad de Gestión de Campus, valoró el aporte de esta certificación: “siempre es significativo aportar con el medio ambiente, mitigando pequeños actos que son simbólicos, pero que para nosotros, y sobre todo para la Unidad, son súper significativos. El aporte que puede hacer la Universidad en esta materia siempre debe ser valorado por la comunidad y por sus trabajadores”.

En la misma línea, Ruiz-Tagle se sumó a la apreciación de Orellana: “el hecho de tener estos sellos, de participar en estas instancias, reafirma el compromiso que tiene la Universidad con las temáticas medioambientales, y también que la estrategia de carbono neutralidad se está siguiendo año tras año, con áreas que están efectivamente enfocadas en eso. Entonces, reafirma nuestro compromiso con el medio ambiente”.

Finalmente, el vicerrector concluyó que “este reconocimiento refleja el trabajo sostenido de nuestro equipo de Gestión Ambiental y el esfuerzo colectivo de la Comunidad Universitaria por avanzar hacia una institución cada vez más sostenible”.

Con este nuevo reconocimiento, la PUCV continúa avanzando en su estrategia de Carbono Neutralidad hacia el 2035, e incorpora desde ya las mejoras que su propio equipo técnico identificó para que la medición 2026 sea aún más representativa.